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domingo, 18 de septiembre de 2011

Esperanza Pérez busca a su hijo




Esta semana he leído tres entrevistas periodísticas en El País, El Mundo y ABC a Esperanza Pérez Labrador que, a sus 89 años, sigue buscando a su hijo, Miguel Ángel, desaparecido en la Argentina de 1976. La represión militar acabó aquel año con las vidas de su marido Victor , su hijo Palmiro y su nuera, Edith . Han pasado 35 años y ha vuelto a la actualidad, con motivo de la presentación del libro biográfico escrito por el periodista Jesus M. Santos con el título “Esperanza”.
Hay frases que no he conseguido borrar como el titular de El País, “Dormía vestida. No quería que me mataran en camisón” o el pie de foto “Esperanza no come pescado porque tiraban a las víctimas al mar”.
El libro hace que la tragedia vuelva a la actualidad. En ABC destacan su actitud frente Galtieri o a Videla: “Tomé a Galtieri de la pechera y le grité a los ojos: criminal, asesino”. El Mundo destaca la “excusa” dada a esta madre “Me dijeron que el asesinato de mi marido fue un error pero que mis hijos eran montoneros”. Historias como la de Esperanza estremecen, no necesitan calificativos. Mujeres que reclaman justicia y quizá aún duermen vestidas.
Interdiversity


In memoriam. Esperanza Pérez

viernes, 18 de febrero de 2011

La letra pequeña


El mismo escalofrío sentido hace cinco años ante el sorprendente titular: “Cuadrúpedos humanos en Turquia”, antesala del reportaje que emitiría diez días después la BBC, y ante la imposibilidad entonces de deslindar el interés científico del singular “descubrimiento” de Uner Tan, de la Escuela Médica Universitaria de Cukurova, publicado en el International Journal of Neuroscience , de la promoción por parte de la cadena televisiva; se puede revivir estos días al leer:“El pueblo que no crece tiene la clave contra el cáncer y la diabetes”, sobre un estudio realizado en una población de los Andes, en Ecuador. El seguimiento durante dos décadas a 99 personas que padecen el síndrome de Laron, que afecta al crecimiento, ha desvelado que probablemente sea la causa de que no hayan tenido cáncer y ni diabetes. Sin entrar en la investigación propiamente dicha publicada en Science Translational Medicine, si me quiero detener en la declaración de unos de los investigadores Jaime Guevara Aguirre, que en páginas del diario El Mundo pide tratamiento para 30 niños con esta mutación (el tratamiento sólo puede administrarse en la infancia) "Con el factor de crecimiento podrían alcanzar un 80% de la estatura media y hacer una vida normal", subraya. Nadie los ha querido ayudar. Ni las compañías, ni las fundaciones, ni los gobiernos. Es la patética y cruda verdad".
¿ Seríamos capaces de dar la vuelta al componente de rareza-espectáculo y destacar más la necesidad de tratamiento? ¿Quién lo ha impedido hasta ahora? ¿Les condenaremos por ser raros? o nos preguntaremos ¿por qué no padecen determinadas enfermedades?

Enfermedades raras, medicamentos huérfanos, una terminología para reflexionar y cuestionar a los que tienen la posibilidad de dar respuestas. Como en las pólizas de seguros o en los prospectos de los medicamentos, también en las noticias “científicas” hay que leer la letra pequeña.

Nota: El próximo 28 de Febrero es el Día Internacional de las Enfermedades Raras. Historias de vida de los enfermos y sus familiares son dignas de portada
Interdiversity

domingo, 13 de febrero de 2011

Estigma de mujer






Cuando vi por primera vez la imagen de Aisha Bibi en la portada de Time con la joven de mirada fija y nariz arrancada, recordé inmediatamente la carta que aparece al principio de la obra Estigma. La identidad deteriorada de Erving Goffman, un interesante ejemplo para introducirse en el tema del periodismo social y la discriminación por la apariencia física. La carta dirigida a la señorita Corazones Solitarios, probablemente imaginaria, resume el dolor de la mirada ejercida sobre las personas que nacen “diferentes” decía así:
"Tengo dieciséis años y estoy desorientada; le agradecería que me aconsejara. Cuando pequeña estaba acostumbrada a que los chicos que vivían en la calle se burlaran de mí y no era tan terrible, pero ahora me gustaría tener amigos con quienes salir los sábados a la noche como las demás chicas, pero ningún muchacho me va a invitar, porque aunque bailo muy bien, tengo una linda figura y mi padre me compra lindos vestidos, nací sin nariz.
Me siento y me observo todo el día y lloro. Tengo un gran agujero en medio de la cara que asusta a la gente y también a mí; por eso no puedo culpar a los muchachos de que no quieran invitarme a salir con ellos. Mi madre me quiere pero se pone a llorar desconsoladamente cuando me mira. ¿Qué hice yo para merecer esta terrible desgracia? Aunque hubiera hecho algo malo, nada malo hice antes de cumplir un año, y sin embargo nací así. Le pregunté a mí papá me dijo que no sabía; pero tal vez algo hice en el otro mundo antes de nacer, o quizá me castigaron por sus pecados. Eso no lo puedo creer porque él es un hombre muy bueno. ¿Debo suicidarme? "
Si la carta muestra la angustia de esta adolescente discriminada por no tener nariz; la fotografía premiada por World Press Photo 2011 es un icono de la violencia ejercida contra las mujeres. Aisha no nació así. Es una historia distinta y real. Su marido le arrancó la nariz y las orejas porque quería huir de los malos tratos. No se hicieron esperar las voces críticas, sobre la politización de la imagen, sobre Afganistán. Tampoco se silenciaron las voces que defienden la fuerza de la foto-prueba que denuncia el estigma provocado. Aisha tiene una “nueva nariz”, pero la imagen de la fotografa Jodie Bieber permanecerá en nuestra retina como testimonio de la crueldad ejercida contra las mujeres.
Interdiversity

jueves, 23 de septiembre de 2010

Dar voz a los sin voz

Parece que han estado en clase.....
Denunciar con historias de vida
Se abre la oportunidad de dar espacio a las historias particulares que ponen de manifiesto situaciones discriminatorias o las reacciones que determinados acontecimientos generan en los ciudadanos. Encontramos desde fórmulas puras, es decir relatos en primera persona, historias de
vida y testimonios hasta reportajes que se presentan como una suma de casos narrados por el propio periodista. Los dominicales y los informes son ámbitos privilegiados para atender a otras voces e incluso recoger relatos personales narrados desde el estilo directo y subjetivizado que
establece mayor empatía entre los emisores y los receptores. Este tipo de relato es considerado desde la óptica de buenas prácticas cuando se centra en sacar a la luz problemas de integración social en "Buenas Prácticas para periodistas" Israel, E. (2008)

Un buen ejemplo de la combinación de la historia de vida periodística y la web. Es la serie Preparados del diario El País

lunes, 26 de abril de 2010