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lunes, 19 de marzo de 2012

Toulouse: un minuto de silencio

Cuando se produce un atentado, como el de esta mañana contra el colegio Ozar Hatorah de Toulouse en el que han muerto cuatro personas, tres de ellas niños, y otras cinco han resultado heridas, nos quedamos  enmudecidos ante la barbarie y pensamos en las familias, sobre todo en las madres rotas de dolor.
 Las últimas noticias apuntan que presuntamente se trata de una cadena de crímenes -la moto y el arma coinciden- primero los tres militares franceses de origen magrebí y hoy las personas que acudían a la escuela judía.
 Mañana en las centros escolares de Francia y Mónaco, otros niños y jóvenes guardarán un minuto de silencio, yo quisiera que ese minuto fuera global. Pero después debe seguir activa la lucha contra la barbarie, contra la intolerancia, los crímenes de odio, los discursos discriminatorios. Nos jugamos demasiado para permanecer en silencio. Interdiversity

lunes, 6 de junio de 2011

Discurso del odio y peligro cierto

La sentencia de la sala segunda del Tribunal Supremo ha absuelto a los cuatro responsables de la Librería Kalki y de Ediciones Nueva República. Los condenados en su día por la Sección Décima de la Audiencia de Barcelona han encontrado en la sala segunda del Tribunal Supremo de España la absolución.
Un tribunal que dice rechazar la difusión de argumentos negacionistas y antisemitas pero no hasta el punto de considerar la acción de sus propagadores como una llamada a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos.
Enlace a la noticia de RTVE


¿Cómo se puede argumentar que la difusión probada de ideas neonazis y antisemitas no es constitutiva de delito cuando no implique "un peligro cierto de generar un clima de hostilidad que pueda concretarse" en actos violentos?. ¿Acaso los condenarán cuando se concreten? ¿La historia no ha dado suficientes y desgraciados ejemplos de concreción? ¿Qué pruebas necesitan?

Sólo un magistrado, Andrés Martínez Arrieta, con su voto particular pone las cosas en su lugar cuando afirma “ las expresiones de agresión no están amparadas en la libertad de expresión, sino que, enmarcadas en el discurso del odio, no tienen esa cobertura”.
¿Libertad de expresión del odio? ¿Libertad de distribución de contenido racista y xenófobo?. ¿Libertad de difamación?. ¿Quien protege a los difamados?

Interdiversity

martes, 5 de abril de 2011

La mecha de la sinrazón

La quema del Corán promovida por Terry Jones y consumada por Wayne Sapp adquiere tintes de fanatismo global, colgada en Youtube, coartada perfecta para otros ataques injustificables y muertes sangrientas en Afganistan. La denominada guerra del Corán recuerda la de las viñetas, tanto por la innecesaria “ofensa” como por la irracional reacción.

Por mi mente pasaron imágenes de Fahrenheit 451, imágenes de hogueras inquisitoriales, imágenes del 10 de mayo de 1933, cuando el régimen nazi ordenó quemar millones de libros de autores particularmente judíos o de izquierda como Sigmund Freud, Albert Einstein, Bertold Brecht, Franz Kafka, Vladimir Mayakovski. Recordé la popular frase de Heine, “Donde se queman libros se acaban quemando personas”.

Intolerancia, fanatismo, intransigencia y apelaciones a la violencia circulan de un modo preocupante a nivel macro y micro. Siempre me he preguntado si podemos permanecer como espectadores ante tanta desmesura. Hace unos días se presentaba en Madrid el informe elaborado por la FCJE y Movimiento contra la intolerancia que trazaba un panorama ciertamente sombrío y preocupante del antisemitismo en España, pintadas, cruces gamadas superpuestas a la estrella de David, boicots, viñetas y marchas insultantes, por citar algunos ejemplos.

A los que argumentan que la libertad de expresión no tiene límites gracias a la red habría que recordarles que no todo vale, ni videos incendiarios, ni grupos que atacan a los que tienen o no tienen creencia religiosa, ni discursos dogmáticos, ni quemas de libros, retratos o banderas, ni discursos negacionistas, ni llamamientos a guerras en nombre de ninguna causa. Habrá que apelar a la responsabilidad social frente a los irresponsables. Por eso, cuando la estrategia del odio campa libremente, va siendo hora de detener/denunciar las soflamas, los insultos, los anónimos, los comentarios y las espirales sanguinarias de la intransigencia. Interdiversity