
El recuerdo a través de obras como las del pintor Felix Nussbaum, asesinado, el 9 de agosto de 1944 en Auschwitz a la
edad de 40 años que pidió “Si perezco, no permitáis que mueran mis
pinturas. Mostradlas...”
67 años después de la liberación
del campo de exterminio de Aushwitz-Birkenau, las expresiones artísticas nos
hacen detenernos en el horror y al mismo
tiempo en la capacidad de crear bajo presión, de la lucha por sobrevivir, de
expresar sentimientos, de perseguir lo bello mientras todo alrededor se
desmoronaba, todo ello constituye un legado extraordinario para las
generaciones presentes y venideras.
Como decía Elie
Wiesel, superviviente de Aushwitz, donde murieron sus padres y su hermana pequeña,
“peor que el olvido es la indiferencia”.
Podríamos añadir peor que la indiferencia es la banalización, la mofa
demasiado frecuente en famosos a través de redes sociales o en ruedas de prensa en
festivales cinematográficos o en tiras cómicas, la más reciente en el diario argentino Página 12.
Frente a los que hoy niegan, nivelan o
simplemente caricaturizan, la memoria presente se construye con obras como la
del escultor valenciano Ramón de Soto en su instalación, titulada In Memoriam del Holocausto, Reflexiones sobre la Memoria, presentada en Nueva York, en 2009, con la menorá erguida, con una luz que proyecta la eternidad del compromiso con la humanidad. El arte, en este
caso, es una forma de conmemoración, de memoria y sobre todo de conocimiento.
Fdo: Interdiversity